En
1996 tenía 13 años; un año antes había entrado al secundario y recuerdo
claramente las palabras de un compañero de 1er año que me dijo: “bienvenido al
mundo del rock”, y me mostró discos de vinilo de Black Sabbath, The Doors y
Nirvana. Fue mi despertar en ese mundo. De mis viejos cassettes (de niño
obviamente), Modern Talking, Michael Jackson y algún que otro guilty pleasure que no viene al caso
nombrar, pasé a los nuevos cassettes de Nirvana, Pearl Jam, The Doors y muchas
otras bandas. Sentía que había mucho por descubrir y no había tiempo para
perder. En ese momento, MTV aún se dignaba a pasar videos, pero buenos videos.
Pearl Jam, Soundgarden, Alice in Chains y todos los niños del grunge. Encabezado
por Nirvana, no cesaban de sonar en los mejores programas, era un deleite para
los ojos y oídos. Puedo decir que soy parte de la generación que vio al MTV de
Beavis and Butthead y todo lo bueno que había en esa época.