Los conocí cuando iba a la escuela. Habían puesto cable en mi casa y altérnabamos entre Nickelodeon y MTV. En los rankings apareció el video de “Around the World”, y a mí, pequeña puritana, me repelieron los tipos desnudos cantando en jaulas de fuego; percibí una violencia latente que no desprendían los videos de Britney Spears ni de N'Sync. Odiaba ese video y siempre cambiaba de canal cuando aparecía. Pero después vi otro, el de “Scar Tissue”, y los mismos hombres de las jaulas de fuego, esta vez heridos y tristes en un auto que no iba a ningún lado, despertaron mi debilidad de siempre por los perdedores.
