Cuando adolescente la rebeldía me agarró de forma silenciosa. Todo ese despertar a gustos nuevos y propios, que rompieran con las estructuras parentales y del sistema, que la llevaran a una a enfrentarse a los padres violentamente, típicos de la edad, yo los procesé y viví de forma casi silenciosa e individual, rebelándome hacia adentro y chocando familiarmente por pelotudeces del carácter. Pero por eso también fui una adolescente rara.
Juana Molina me conquistó con su humor hace muchos años, cuando Youtube me abría a nuevos universos. La música llegó después, cuando la rareza de antes hacía rato se había logrado camuflar, aunque siguiera latente, en las dos o tres normas comodín que adopté en la adultez.
