lunes, 7 de septiembre de 2015

Red Hot Chili Peppers - Californication (1999)





Los conocí cuando iba a la escuela. Habían puesto cable en mi casa y altérnabamos entre Nickelodeon y MTV. En los rankings apareció el video de “Around the World”, y a mí, pequeña puritana, me repelieron los tipos desnudos cantando en jaulas de fuego; percibí una violencia latente que no desprendían los videos de Britney Spears ni de N'Sync. Odiaba ese video y siempre cambiaba de canal cuando aparecía. Pero después vi otro, el de “Scar Tissue”, y los mismos hombres de las jaulas de fuego, esta vez heridos y tristes en un auto que no iba a ningún lado, despertaron mi debilidad de siempre por los perdedores. 

Mi inglés era precario pero yo intentaba obsesivamente entender sus letras. Se las di a mi profesora de inglés y ella me dijo que no sólo eran difíciles de traducir, sino incluso de comprender, cosa que a mí me pareció muy extraña viniendo de ella, que era la que sabía. Así que tuve que interpretarlas sola. Anthony Kiedis gritaba con voz quebrada y para mí tenía que estar hablando de cosas épicas, trágicas, por lo que llegué a la conclusión de que en “Easily” estaban hablando de Nagasaki e Hiroshima, gracias a los versos

The story of a woman on the morning of a war
...
I don't want to be your little research monkey boy

“Research monkey boy”, por supuesto, era una referencia a las secuelas de las bombas nucleares. Así era mi relación con los Red Hot: confusa, oscura, llena de sobreentendidos ominosos. También percibía algo muy erótico en las letras, pero no al estilo lolita de Britney o paloma de los Backstreet Boys, sino profundo y retorcido. Incluso cuando Kiedis cantaba “An English girl, American man” tenía cierta lascivia. Y una ternura infinita y llena de melancolía en “Porcelain”, “This Velvet Globe”, “Road Trippin'”. 

Tienen frases hermosas como “Being face to face with common grace”. “A cemetery where I marry the sea”, “Far away you were made in the sea, just like me”.

Yo quería que alguien me dedicara un día versos como 

Your solar eyes are like nothing I have ever seen
Somebody closer can see right through

Californication fue mi primer CD y lo escuchaba casi todos los días, aunque lo asocio a las tardes nubladas de invierno. Era la única en el pequeño complejo de apartamentos que no escuchaba cumbia. Era la única nena de la escuela que escuchaba a los Red Hot. Eso me daba orgullo y vergüenza a la vez: era anormal pero por algo bueno. 

Si Californication fuera un hongo, sería de esos delicados con colores psicódelicos que crecen de noche y tienen algo de malévolo. No son una planta ni un animal, y eso inquieta un poco. 

Sol.

* * *

PD: Ah, sí, la canción principal. Qué alucinante me parecía el video en esa época. Era tan bueno como las pequeñas animaciones de Tomb Raider en la que te explicaban una parte de la historia de Lara Croft, o sea, tremenda calidad de gráficos, guau, los 90, internet, qué locura todo. Tiempos más ingenuos. Blasfemia: la canción me parece la más aburrida del disco, y es la única que evito cuando lo escucho.

2 comentarios:

  1. Bella! Me encantó. A veces pongo este disco sólo para escuchar Porcelain...

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  2. Volví a tener 14 años, rememorando este gran disco con el que yo también llegué a los Peppers. Yo me tomé mi día de cumpleaños para ir a recorrer calle Corrientes y comprar ese mismo disco, gran inversión.

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