lunes, 30 de marzo de 2015

Andy Spark & Los Hologramas - First Music Tape (2014)



A Andy Spark nunca lo conocí, pero lo tuve en el MSN, que era mi única ventana al mundo exterior desde el cibercafé de poca luz y mucha mugre en el que invertía mi juventud a cambio de nada. Chateamos sobre música alguna vez, mientras me tiraba lances fallidos y en el fondo desinteresados, casi deportivos. También pasó música una vez que fui a Alexander con unos amigos a ver cómo las tortas se intentaban levantar a una del grupo. Ni la miraron en toda la noche pero me llevé unas cuantas imágenes llenas de brillantina, cuero sudado, cadenas, bocas fosforescentes y lunares negrísimos y con fecha de vencimiento.

Pero el archivo GIF de Andy que tengo grabado en el cerebro no es ninguno de ésos.

Vuelvo a casa en un 109 ruidoso. Las luces de neón y la cumbia que desafina el conductor le agregan a la madrugada tantas capas de terrajada que creo que no hay nada debajo. Miro por la ventana (otra vez me escapo por la ventana): las veredas de 8 de Octubre siempre se ven sucias, aunque no haya basura. Como cuando la gente que pierde un brazo sigue sintiendo los tendones, huesos y músculos, eso que llaman miembro fantasma. Basura fantasma. Entre esos envases de sánguches helados de tres sabores muy parecidos entre sí y bolsas que nadan en el aire como medusas no biodegradables, Andy Spark -aunque su cédula diga Andrés Baute- camina andrógino por la vereda. El cuero negro apretado al cuerpo y una boa de plumas violetas derivadas del petróleo le acarician la cara afeitada hasta la obsesión. La bufanda da una, dos, tres vueltas.

Desde el bondi los veo. Un grupo de planchoides se dirige hacia Andy, seguramente lleno de brillantina que la iluminación muerta del barrio no llega a hacer brillar. Por cómo caminan, se nota que creen que la calle es de ellos. Andy también los ve, pero sigue con paso firme. Ataca las baldosas con dos championes que ahora decido rojos rubí. Los pibes comentan en voz baja, se ríen y siguen de largo, pero uno se da vuelta y ejercita su creatividad:

-¡Puto!

Andy no los mira. Finge no haber escuchado, como si le cubrieran las orejas sus auriculares enormes de DJ. Con un gesto soberbio que ahora intento repetir frente a la computadora para poder describirlo pero no me sale, se tira el Quetzalcoátl, la boa plumífera violeta, sobre los hombros, en una cuarta e innecesaria vuelta alrededor del cuello. Y sigue caminando por la pasarela, como si sonara de fondo un electropop fantasma.

***

Andy Spark se murió hace 16 días. Tenía 25 años recién cumplidos. Su muerte me pegó mal. Capaz por su edad, o la mía, o por motivos más egoístas, como que nunca lo pude entrevistar. Cada tanto el mundo nos recuerda que no se va a detener sólo para que podamos escribirlo. Capaz me pegó mal porque siempre me fascinó esa escena glam local en la que viven seres como Gía Love, Juani VN, Anaconda Trash y Kevin Royk, ese micromundo esquizoide queer de divismo, consumo de Madonna y Lady Gaga libres de ironía, bases programadas, tacos y maquillaje. Capaz lo doloroso es ver cómo se clava la muerte entre gente colorida, que no se volvió gris y retraída a pesar de todos los puto que se fumó en la calle. Que se puso el micrófono con vincha para poder coreografíar las canciones, como si cantar fuera poco. Que le puso brillantina a los traumas. Andy Spark era una estrella porque creía que lo era. Lo comprobé la tarde bajonera cuando lo vi actuar en la explanada de la Intendencia con Los Hologramas (Psy K Tronic en música y voces, Rediko Velvet y Cris Nob en coros y bailes). "Ahora voy a tocar un tema que debería sonarle familiar a los oídos más cultos", dijo para introducir una de sus canciones.

El disco, claro, porque éste es un blog de discos, aunque sean sólo una excusa para hablar de las cosas que importan. En ese toque en la intendencia sonaron temas de su disco First Music Tape como "Hoy x hoy" y "Diverso", ese himno que hizo cantar a cientos de personas un inclusivísimo "travesti-bi-trans-hétero-gay-drag" que nos abarcaba a todos al ritmo de sintetizadores de dudosa calidad y un bombo programado en negras. "Reúne a tus amigos y vamos a la calle para gritarlo a viva voz", recita Andy en el medio del tema, y no puedo dejar de pensar en Lou Reed cantando "We're coming out / out of our closets / out on the streets yeah, / we're coming out", maquillado como en la portada del disco, que le produjo Bowie.

Conozco de buena fuente el costado militante de Andy. Lo vi en marchas, de la diversidad y no sólo. Lo leí en octubre agitar a favor del Frente Amplio, el partido que impulsó que el Código Civil se ampliara para que un bisexual como él pudiera casarse con el 100% y no con la mitad de los humanos que podrían gustarle. Pero a la vez hablaba de lo diverso desde el margen del margen, desde lo friki. Sus toques se llenaban de la gente que consideramos rara en Montevideo Comics. Desde ese discurso arengaba en sus canciones a salir del clóset -como anunciaba Lou- y condenaba abiertamente la hipocresía del padre de familia reprimido que sale de noche a depredar jovencitos. Si la mitad de las anécdotas sobre políticos que decía tener son ciertas, se llevó unas cuantas historias que reíte de Penadés.

***

Andy Spark murió sin muchas repercusiones fuera del mundo LGBT. En realidad, nunca fue un artista muy popular fuera de sus círculos. "La música no te engaña", canta en su tema "Music", pero en realidad sí: lo interesante de Andy no eran las canciones en sí mismas sino todo lo que supo hacer crecer alrededor. Sus letras inocentonas y sus bases electrónicas resucitadas de los 80 no generan nada tan innovador o provocativo a la altura del choque de verlo jurar glamour bajo las luces en un escenario abierto a la ciudad gris. Escuchar los temas de First Music Tape es una experiencia vacía si no ves a Andy ronronear sobre el escenario con calzas de animal print. Esa imagen no se va a repetir. Quedan videos de Youtube que ni se acercan a lograr captar la efervescencia de sus shows. 

En una nota que salió este fin de semana en Página/12, alguien (la autoría es confusa) se queja de cómo los medios locales lo ignoraron. Es mucho peor que eso. Recuerdo una entrevista que le hicieron en Cámara Testigo y me pregunto qué valor tendrá figurar entre un informe sobre satanismo y una entrevista a Omar Freire. Me pregunto cómo hacer hablar a los marginales (los locos, los pobres, los subalternos) desde los medios masivos sin caer en una visión paternalista, burlona, pintoresquista o complaciente. Cómo hablar de los raros sin usarlos como espejo invertido para protegernos de nuestras propias rarezas o nuestra normalidad dolorosa. Y entonces me parece bien que los medios no hayan hablado de la muerte de Andy Spark.

Creo que tuvo la despedida que se merecía: mensajes en sus páginas de Facebook, posteos tristes de selfies que lo recordaban siempre alegre, postales mal hechas en Paint, cientos de posteos de militantes tristes, de darkis tristes, de otakus tristes, de travesti-bi-trans-hétero-gay-drags tristes, de Sparkys que lo despidieron con mensajes llenos de emoticones difíciles de conseguir y de angustia, un velorio virtual más apropiado que cualquier necrológica fría. 

Y entonces me lo imagino caminando por la vereda cuando se entera de que ningún diario local dio la noticia de su muerte, él que soñaba con entrar a la casa de Gran Hermano y que nunca lloró por falta de apoyo de los que tienen plata.

Me imagino que hace como que no oye, le agrega una vuelta más a su boa de plumas violetas y sigue caminando por la pasarela, indiferente, escuchando nada más ni nada menos que su electropop fantasma.

Si este disco fuera una imagen captada desde un 109, sería esa.


Federico de los Santos

8 comentarios:

  1. Fá. Me encantó! Gracias por decir lo que tenés que decir. Luis/Dulce Polly

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Luis M de que se murió ? Estoy re sorprendido ? Gracias genio

      Eliminar
  2. Excelente...siempre lo recordaré, me dió pena no haber podido charlar con él personalmente, solo alguna vez y casualmente porque el me escribió para algún lance también, deportivo, mas allá de eso, respeto. Una mente extraña, un hijo de los 90's en su máxima expresión, un chico que luchó por su creencias y manera de vivir con un orgullo como pocos, creo que nadie lo olvidará aunque no haya sido mediatizado como hubiera merecido serlo. Allí donde esté, su música seguirá sonando.

    ResponderEliminar
  3. De que murió que la paso?

    ResponderEliminar
  4. Si este post fuera una canción, sería una bien triste.

    ResponderEliminar
  5. Un Amén por Andrés. yo hize el diseño del CD Andy Spark & Los Hologramas - First Music Tape y lo charlabamos en su casa o en lo de un amigo y por facebook, yo les hacie los flyers y charlaba con el y opinabamos.. un genio y un a gran persona con un mega positivismo.. me decia hipocondiaco, fue la unica persona que me lo dijo en la cara, el unico valiente en decirmelo mientras el mundo hablaba tras mi espada.. AMÉN ANDY...

    ResponderEliminar
  6. recordando a mi buen amigo... lindas palabras

    ResponderEliminar